5 jul. 2010

Es lunes...


Cuando somos pequeños somos altamente influenciables.  Cuando salió la película de Batman, quisimos la capa de Batman; luego salió la caricatura de He-Man (El-Hombre…..?¿?¿?¿?¿?¿?¿?) nos volvimos locos por los juguetes de He-Man, hasta que salieron las caricaturas de GI Joe y reemplazaron las historias de nuestros juegos.

Cualquier cosa que nos contacte por los sentidos será absorbida como agua en una esponja y, sin conciencia o intención determinará una buena parte de lo que seremos en el futuro, en la adolescencia y en la madurez, la actitud ante la vida, la seriedad o alegría con que pasemos el día.  Así es como un niño más adelante será bromista, serio, responsable, extrovertido o introvertido.  Imágenes y situaciones, chocantes o agradables son un golpecito más en el molde de la personalidad, que hará una forma, una muesca o tapará un rasgo con la facilidad de la uña en la plasticina o la llama en la cera.

Hoy es lunes, como consuelo de tontos aún hay tranqueo en el arranque de la semana. Las caras de muchos en el trabajo reflejan la tristeza por haber dejado el descanso del fin de semana y el inicio del ciclo semanal.  Qué es lo que nos ha predeterminado a eso?  Desde dónde viene ese lastre cultural que nos frena y hace pesado el ritmo de este día, que bien tiene todas las potencialidades de ser un buen día?

Claro, las exigencias actuales nos condicionan a sacudirnos con prontitud el adormecimiento y poner en pausa la espera del próximo fin de semana, pues el ritmo de trabajo exige la viveza y determinación que ayuden a cumplir con la multifunción de empuje y remolque.

Se han dado cuenta que cada vez más la gente a cierto nivel laboral o productivo, tiene menos tiempo de calidad para compartirlo en familia o con amistades?  Existe cada vez más esa gente que nunca puede confirmar su participación en un almuerzo familiar o en una convivencia social, pues el trabajo no se detiene y hay que adelantar muchas cosas, poniendo en segundo plano hasta la misma salud física y mental, exigiendo menos horas de sueño y comidas más rápidas para contar con mucho más tiempo para desarrollar ideas, terminar cuadros de datos, acudir a mesas de trabajo y presentaciones, y supervisar equipos de trabajo.

Pero cuál es el costo de eso?  Tendrá alguna relación con el asunto de que nuestros adolescentes pasen mucho más tiempo sin supervisión, guía, consejo o simple compañía de los padres? Tendrá entonces relación directa con los índices de criminalidad e, incluso, con las edades de iniciación de esa criminalidad?

Y por qué me estoy preguntando todas estas cosas?  Está claro que no voy a solucionar nada con mi preguntadera… simplemente estoy vagando en mis pensamientos sobre la razón de esta crisis anímica que se repite cada 7 días, que me hace tomar más Pepsi Kick para mantenerme despierto y seguir ordenando ideas de datos y procesos.  Supongo que también me lo pregunto al recordar el dicho de “Trabajar para vivir, no vivir para trabajar”.  Qué será lo que nos está tocando en este tiempo?

En fin, es lunes, y existen un montón de ideas y cada una toma un tiempito para llegar a donde tiene que residir y tomar el camino que tiene que tomar.  Es lunes, y el lastre incluye momentos interesantes y poco comunes que dejan la esperanza de poder repetirlos en algún momento de la semana que no llegue hasta el siguiente fin de semana; quitando la resaca que pueden causar los excesos y dejando la compañía que llena bonitos espacios dedicados a los recuerdos y las experiencias sensoriales.

Es lunes y me recordé que al final de cuentas somos lo que percibimos en ese momento en que somos un lienzo en blanco, en el que cada pincelada es un trazo de la obra final.

Es lunes y pienso:  la culpa la tiene Garfield...

1 comentario:

  1. «Son siete lunes por semana / Son treinta inviernos cada mes...».

    Los lunes son un lienzo. Las palabras son el pincel. ¿El problema? No siempre encontramos el color.

    Excelentes palabras, Sergio. Nada más qué decirte.

    P. D: Malditos argentinos. Asdfñlkjasdfñ...

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