19 jul. 2010

Welcome to Camp Santiago


Welcome to Camp Santiago

Esta noche me siento como en el Pearl Harbor de la película. Al fin estoy en mi destino en Puerto Rico: la Base Militar Camp Santiago; hubicada en la costa, al sur de San Juan, es la sede de las competencias que se realizarán en la provincia de Salinas y sus alrededores.

Para ponernos al día; hoy iniciamos el día a las 6:45, luego de un sueño bastante reparador en la habitación 44 del décimo piso del Courtyard Marriot. Sinceramente me costó conciliar el sueño, pues no me lograba acomodar en la inmensa comodidad de la cama con 8 almohadas de las que no me decidía cuál usar.

Llegamos al aeropuerto alrededor de las 7:30, con mucho tiempo disponible para esperar tranquilamente la hora de abordar nuestro vuelo en la puerta E10 del edificio principal del aeropuerto. En esa sala pasamos el tiempo charlando con un portorriqueño de unos 55 años, y su hija de unos 34, que habían viajado a Miami para dejar a el hijo de ella que partó en una excursión a Costa Rica. Confirmamos en ellos lo realmente atentos que son los portoriqueños, pues nos ofrecieron una plática amena, con una mezcla de risas, condolencias por nuestra aventura, críticas hacia el actuar de los agentes migratorios y opiniones adversas al sistema americano en la isla. Cada opinión coincidió con las escuchadas anoche de un grupo de viajeros de la tercera edad, tambien isleños, que regresaban de un tour por toda europa; ellos se autodenominaron "la UVA" (Unión de Viejos Andariegos)

Tuve miedo antes del despegue, cuando sentí la amenazadora punzada detrás de mi ojo derecho que me presagiaba un viaje muy incómodo acompañado de la migraña. Afortunadamente, justo al despegar, el dolor desapareció y dejó únicamente el sueño de la noche accidentada y poco dormida.

Del vuelo no hay mucho que decir, nada más que concluyó en uno de los aterrizajes más feos de mi vida, en el que el avión se balanceaba interminablemente a causa de viento acompañado de la leve lluvia y que tuvo su fin con la abrupta frenada que me encajó el cinturón de seguridad con una fuerza bastante horrorizante.

Luego, el viaje hacia acá, en compañía de un jugador colombiano de boliche y mi compañera de viaje e infortunio: una jueza guatemalteca de Remo y Canotaje.

Qué decir de lo que he conocido de la isla? Pues tengo que ratificar la magnífica atención de los locales, que en sus posibilidades y labores, se esmeran en atender y agradar de manera espectacular, sin llegar al extremo agobiante ni empalagoso de quien lo hace simplemente por quedar bien, como quien usa una máscara de buena persona sin realmente serlo. Físicamente, en toda la autopista disfrutamos de un paisaje mezclado de llanuras, hasta alcanzar el área central, donde nos comenzaron a rodear algunas montañas de poca elevación pero con el vestidas de verde desde faldas a cumbre, que me invitaban cordialmente a calzar un par de botas y adueñarme de ellas durante unos minutos. Apuesto que la vista desde cualquiera de sus cumbres debe haber sido hermosa. Incluso, en unas de ellas admiré dos caras de roca que parecía ser muy escalable; calculo que tendrían unos 100 metros escalables, que iniciaban en una base que no debe haber sido muy plana, pero bien podrían albergar unos 5 inicios de ruta.

Más adelante había un mirador a la orilla de la autopista, con el "Monumento al Jíbaro" en su entrada.

Al fin, Camp Santiago, una instalación bastante grande, plagada de asistentes de muchos países, entre delegados, entrenadores y los protagonistas de el evento, cientos de deportistas, todos atendidos excelentemente por un grupo voluntario de gente de todas las edades que no descansan en todo el día.

Luego de otra larga espera de toda la tarde, ta me encuentro en la habitacón 439B, con los otros dos jueces guatemaltecos de tiro, con quienes fuí convocado a esta primera cita para latinoamerica del presente ciclo Olímpico.

Mañana comenzamos las competencias, así que ahora, a descansar, el día comienza temprano y las primeras competencias, pistola de aire, darán inicio a las 8:30. Hasta mañana.

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