11 sept. 2010

Vueltas de la vida


(imagen tomada de: http://droidguy1119.deviantart.com)


Dejo de escribir un cierto tiempo y luego me encuentro con muchas cosas que quieren salir de los dedos hacia el teclado. Creo que algo así es lo que pasa cuando alguien se va de su lugar un buen tiempo; a su regreso encuentra muchas cosas nuevas por enterarse y la información tarda un poco en ser asimilada.

En las últimas semanas han sido muchas cosas las que me han impresionado, que han dejado una huella de recuerdo y experiencia y un bagazo de expresión rezagada que ahora, por mi pereza, debo buscarle forma y orden para dejar salir de manera que me satisfaga.

La vida me puso enfrente, de nuevo, la enseñanza de que todo puede cambiar e irse a la mierda en cuestión de unos segundos, y no siempre por culpa propia. Al mismo tiempo me recordó que la gente siempre quiere estar metida en todo, aunque no tenga nada que ver ni tenga argumentos para opinar o condenar, simplemente la tendencia de sentirse importante y hacer la pantomima de saber mucho o influir en la decisión y la mala fortuna de un semejante. Como dicen que todo tiene una enseñanza, las meditaciones posteriores me hicieron darme cuenta que en un suceso del pasado, mis compañeros y yo caímos en la actitud de defender nuestro punto hasta afectar económicamente a una persona que fue víctima de la imprudencia de uno de nosotros, teniendo que asimilar los daños y responsabilizarse por algo que se pudo evitar con un vistazo a las enseñanzas básicas de ver a ambos lados antes de cruzar una calle. Esa vez estoy consciente de habernos encerrado en nuestro punto de vista y afán por ayudar a nuestro amigo, cuando probablemente no teníamos ningún argumento

Resultado de mi reciente incidente: una niña con fractura en el húmero, una mañana de susto y riesgo de anotación en antecedentes penales y 4k pesos menos en mi cuenta, que bien me hubieran podido servir para vaaarias cosas. Al final, dentro de las posibilidades fue lo menos feo, porque el panorama pintaba para peor.

Dentro de mis reflexiones, volvemos a caer a la problemática social de nuestros tiempos, que no es exclusiva de Guatemala (no hay que creernos tanto), en la que los padres tienen que dejar solos a sus hijos pequeños, porque para darles el sustento tienen que partirse la espalda de sol a sol por unos cuantos quetzales; mientras los niños tienen que colaborar en las tareas de la casa, porque los papás no tienen tiempo para ir a la tienda a comprar el poquito pan que los niños llevarán a la escuela (cuando son afortunados de poder ir a la escuela), o lo que comerán antes de ir a ayudar a su madre (la de ellos) en el mercado. Sin embargo; las cosas caen en los extremos ridículos e ilógicos, y nos encontramos con padres que prefieren tener en sus manos una mísera cantidad de dinero en lugar de tratar de ver la certeza de que un seguro se encargará de que su hija sin que ellos desembolsen un solo centavo.

Alrededor de ello, nos topamos con los pintorescos personajes de negro que andan al acecho por nuestras calles, esos servidores públicos de los que los malos deberían tener miedo, pero de los que más tememos los honrados y trabajadores, que somos los que tenemos que desembolsar casi periódicamente distintas cantidades para sufragar los gastos que derivan de la ejecución de su labor.

Sin embargo, no puedo desligarme de la realidad de que no es así de simple la raíz del problema, puesto que no se le puede exigir eficiencia ni cumplimiento a unos elementos policiales de los peor pagados de nuestros pueblos, que actualmente sufren una persecución a manos del crimen organizado y que cada día ven caer por tiros y granadazos a sus propios compañeros, e incluso, se ven salvos gracias a coincidencias de la vida, que los alejan de su rutina establecida y colocan en su lugar a los desafortunados que hoy ya descansan en su última morada. Viéndolo bien, los policías de mi caso salieron ganando bastante, una buena cantidad de MI dinero y la casualidad que los alejó de una probable muerte. Viéndolo bien, mientras que en otros países el trabajo policial es bien pagado y bastante motivado, estamos en un país en el que tenemos que dependemos de una seguridad integrada por individuos escasamente pagados, mínimamente instruídos (no entremos a la palabra “educados”), culturalmente disociados, en su gran mayoría sobrevivientes del sector más populoso de mi país, que talvéz alguna vez se salvaron en el camino de la tienda a su casa, de ser atropellados al no ver hacia los dos lados antes de cruzar la calle.

2 comentarios:

  1. Como no podía ser de otra forma, excelente artículo. Como muchos, una franca invitación a la reflexión. Enhorabuena por las calurosas horas en tierras nicas que inyectan algo de inspiración al espíritu atribulado. Saludos desde Guatemala.

    'De todos los conocimientos humanos, el que me parece más útil y menos adelantado es el del hombre'. Jean-Jeacques Rousseau, Discurso Sobre el Origen de la Desigualdad (1752).

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  2. interesante reflexión.
    ante esto solo puedo decir: "la vida es frágil". y me reafirmas que la "opinión que se dé o la condena que se haga" sobre algún evento siempre debe ser propia y sobre los propios actos. Raras veces uno entiende con exactitud lo que le sucede al otro.
    La vida es frágil en Guatemala. siempre podemos caer en las manos de alguien que se asuma con más poder que nosotros... y muchas veces ese poder es usado a conveniencia.
    me pregunto, ¿será ahora el momento de "instruirnos" de modo que podamos sacarle ventaja a estas situciones, de asumirnos con más poder q estos "servidores de la seguridad" , de entrenarnos para salir bien librados de los accidentes?

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