2 abr. 2013

Miedo

Los votos no fueron tantos como en la etapa de octavos de final, pero tampoco fueron tantos para ninguno de los relatos participantes.

La dificultad de matarte fué un relato con bastantes críticas, incluso mías, pues como que no lograba centrar la atención en la médula del tema... de hecho creo que ni yo supe cuál era realmente el tema.  Pero bueno, resultó ganador de el duelo y así me encontré de nuevo en la situación de no saber qué escribir para la siguiente votación.  Esta vez la cosa presionaba más; se trataba de la semi final.  Aunque perder una final no es agradable y no es lo que uno busca, creo que perder en una semifinal puede ser más frustrante... no es lo mismo perder contra el mejor que perder contra un tercer lugar.  La semifinal se me ponía enfrente como un reto muy grande, era en la que quería causar más impacto, con un tema escalofriante puesto de una manera muy particular.

Eso de crear con plazos de entrega no me estaba gustando para nada. Las fechas se acercan y uno se asusta al ver que las ideas andan volando saber en dónde, que ni siquiera una palabra para iniciar es satisfactoria y que un montón de temas se quedan trabados al tratar de pasar todos al mismo tiempo por la misma puerta.

Pero creo que sucedió algo muy inesperado que bien podía ser el acabose para la aventura del concurso de relatos cortos.  Un día antes del plazo de entrega tuve que hacer un viaje de emergencia (ni tan emergencia, se planificó con varios días de anticipación) y mi gana de dejar entregado el relato se vió frustrada.

A lo largo de la carretera iba pensando en la solución al problema, buscando algún detalle que me inspirara algo que me ayudara... pero nada...  casi llegaba a San Salvador y seguía con el cuaderno en blanco. Hasta que sucedió lo que al final pude interpretar como lo que necesitaba.

Mmm, no, nadie necesita que el carro se quede varado en la carretera, que el saldo del teléfono se termine y que la otra linea no tenga recepción de señal, pero pues... al menos pude darle vuelta al asunto y cuando lo peor pasó pude transformar las cosas y expresar en un relato cortito el miedo que se siente cuando uno se ve indefenso donde no puede encontrar mucho qué hacer para salir de un problema.

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Miedo:

Ya pasó la media noche... Sé que escribiendo esto la carga de mi batería puede disminuir mucho, pero la cámara consumiría mucho más y ya me da igual, si hace 7 horas que no recibe señal alguna. Maldita sea la puta idea de emprender viaje a donde nunca había ido para buscar refrescar mi mente y explorar mi interior. Ahora estoy acostado y encogido en el asiento trasero y cubrí el carro de ramas en un intento de pasar desapercibido que verdaderamente no creo que sea efectivo. La vida juega bromas incomprensibles y espero que la falla completamente inesperada de mi carro sea una de ellas. Verdaderamente anochece rápido en diciembre... Y mierda mi gana de escoger una carretera tan desolada. Lo único que ha pasado son trailers que no se han dignado verme... 3 desde las 6:00 pm

Aún con luz del sol intenté caminar hacia ambos lados de la carretera; pasé media hora sobre el techo intentando encontrar otra ruta cercana, alguna construcción, pero sólo veo kilómetros de caña y un bosque muy lejano; ni siquiera luces en algún camino o alguna señal de vida

Todo iba bien hasta el atardecer. Fue cuando el viento comenzó a ulular y empecé a escuchar las voces que parecen venir del cañaveral. Temo estar volviéndome loco porque a veces oigo las risas y a veces oigo que se acerca un vehículo... Pero no he visto ningún ser humano desde hace horas cuando pasó el último tráiler con una sombra en la cabina.

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Las voces cesaron hace 15 minutos pero he escuchado ruidos cercanos en la maleza. Quiero dormir; si algo va a pasar no quiero verlo venir. Si mañana sigo con vida y cordura, caminaré hasta donde sea necesario para huir de este lugar tan tétrico y desolado… eso espero.

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